lunes, 1 de septiembre de 2008

Te amo, Te odio... Dame más!


Puedo verte a los ojos sin siquiera estar mirándote, con los ojos cerrados siento como me observas y se me eriza la piel con el simple hecho de tenerte cerca. Puedo caminar horas con vos al lado y el ritmo de mi corazón se acelera cada vez que tomas aire para hablarme; mirarte mientras dormis es cono-
cer el cielo sin haber muerto todavía; todavía hasta que te despedis, despedida como la última tantas ganas y desinterés al mismo tiempo, tanto si, tanto no, tan poco beso y tanto amor...
Dudo que otra mujer llegue a conocer cada detalle de los que yo conocí. Sos patrono de mi devoción y ser que me absorve cada segundo que está cerca, aprendo a saber conocerme y verme como jamás me vi. Vacilas entre mis miedos y mis inseguridades, logras la psicodelia perfecta para que te quiera hasta el fin. Hoy me dedico a alejar a todo aquel que se atreva a caminar en mi zona con otras intenciones que no sean pasar de largo, porque nadie mas que vos pudo por fin llegar a cosechar lo que en su momento sembró. El mundo entero pasa y deja huellas que sólo vos borras para que día a día me despierte pensando en lo que provocás. Tu nombre ya no existe, quien sea que me escuche divagar entre amor / odio, sabe que voy a estar hablando de vos. No preciso nombrarte, si con solo recordarte se me escarcha la mirada. Jamás pretendas lastimarme aún más, tus sentimientos lo consiguen a diario, increible pero cierto mas herís, más te necesito, más me das, más te quiero, más me duele, más te doy. Y otro ciclo que vuelve a formarse, rondando cerca tuyo todo cierra, tu escencia es calmar mi cuerpo envuelto en hielo, acariciandome los pies, siempre esprando más, así me conformás. Tengo que elegir: un perfecto conforme amor, donde Melancolía se ríe, se enoja, pero nunca nadie sabe por que. O dejar de vivir detrás de tus antojos, para poder existir por mi misma, la sombra de tu seguridad para conmigo, no deja que mi sonrisa la vean los demás, de echo ni yo misma la veo. Tenés que elegir: perder lo que quizas vuelvas a buscar cuando entiendas que nadie va a lograr apreciar cada uno de tus gestos, pero espero tener el valor para ya no estar. O por fin mi amor, aprender que para ser uno, se necesitan de dos todo el tiempo, no sólo por momentos.




"[...] probablemente él tuviera algún desorden de alimentación o una gran necesidad de sexo conmigo, no lo sé. Si tengo que rescatar algo de esos meses juntos, es la atraccióin de nuestros cuerpos. Nos veíamos y teníamos que tocarnos, hacernos el amor sin tiempo, sin lugar, sin porqués. Una atracción que jamás desarrollé con otra persona y se que él tampoco pudo experimentar. "tenemos una atracción sexual innegable", dijo alguna vez. Y era cierto. Yo no lo entendía [...] ninguno se comparaba con él. En ningún aspecto eran confrontables. Maldito el día que lo conocí...

3 comentarios:

Xaj dijo...

Hay que sacarse, de a poco, la grasa de las capitales y los fantasmas de amores pifiados.

Lo tenés el sí, chica peperina, siempre lo tuviste, en el costadito izquierdo de tu cajón.

Abrazos muchos.

Xaj dijo...

La fiebre de un sábado azul
y un domingo sin tristezas, nena melanco.

Bang bang bang, te fuiste y dejaste tus ropas en la silla.

Juan de Dios Chaveto dijo...

Mis saludos mujer melancólica, por estos lares.

Y de las huellas en la arena borradas, mujer, que quedan como la marca invisible que quema en el recóndito lugar del cuerpo que deshace en retazos y se arma en algún gemido recordado en algun erizamiento perdido...

Mis saludos